jueves, 3 de julio de 2008

Kyoto Concert Hall

Muy cerca del Jardín de las Bellas Artes, de Tadao Ando, se encuentra el Salón de Conciertos de Kioto o Kyoto Concert Hall, construido por Arata Isozaki, arquitecto de fama internacional.
Isozaki, uno de los arquitectos más importantes de los años 70 y de los 80, fue originalmente un estudiante asociado a Tange, que también basó su estilo en la tradición de Le Corbusier. Pero posteriormente su atención se centró hacia la exploración de formas geométricas y de siluetas cúbicas. Él sintetizó conceptos occidentales de alta tecnología del edificio con ideas espaciales, funcionales y decorativas típicas de Japón creando así un estilo japonés moderno.El Kyoto Concert Hall es un edificio de 5 plantas concebido para conmemorar el 1200 aniversario de la fundación de la ciudad de Kyoto. Fue inaugurado en marzo de 1995 y desde entonces tiene con fin la difusión de la música selecta, instrumental o coral.
Principalmente tiene dos salas de conciertos: La Sala Principal, con capacidad para 1833 asientos y un pequeño Ensemble, de planta hexagonal, diseñado para conciertos pequeños y para música de cámara, con 500 butacas. Además, se encuentran oficinas y grandes y espaciosas salas de espera. El ingreso al recinto no se da por la fachada principal, sino por la lateral. Algo hecho a propósito por el propio Isozaki, “hice la aproximación al edificio espacialmente compleja y difícil de entender... la forma en que el Salón se alarga, doblándose en varias formas y ascendiendo en espiral. La aproximación a un templo de Kioto nunca es directa. Se dobla y curva. Esa es la técnica que usé para hacer que un pequeño espacio parezca más extenso. Usé una técnica tridimensional, no bidimensional”.
En la esquina, se presenta un imponente cono dispuesto sobre una película de agua y cuya función principal es albergar el Ensemble y las rampas helicoidales de circulación que ascienden y conducirán a los espacios superiores. En su primera planta, este cono truncado alberga un restaurante de comida. En el centro de esta estructura helicoidal nos encontramos con un espectacular el diseño: Sus paredes no se hallan verticales, sino inclinadas en sentido opuesto a la generatriz del cono, conteniendo una serie de doce columnas que evocan los signos del Zodíaco, símbolos de la antigua astrología oriental. Su cielorraso es una trama triangular de vigas y el diseño de su piso crea una ilusión óptica que recuerda a las de perspectivas imposibles de Escher.