miércoles, 16 de diciembre de 2009

Renge-ji



En busca del momiji (V)

Visité el Renge-ji que está situado en la zona de Kami-Takano. El templo tiene las montañas de Kitayama detrás de él, y a la distancia se divisa el monte Hiei donde está el Enryaku-ji, el templo principal de la secta Tendai. Renge-ji, que pertenece a la secta, fue fundado en 1662 en la era Edo por Imaeda Chikayoshi, un antiguo vasallo del clan Maeda, de la Provincia de Kaga (actual Prefectura de Ishikawa).

Es un pequeño templo que muestra una tranquila elegancia. Dentro de la Sanmon, muchos arces se encuentran por todo el recinto, lo que crea la quietud y son muy bellos en la época del momiji. Cerca del Shoin (estudio) se extiende un jardín con un estanque en el que una piedra rara recrea el modelo de un barco que se llama Funaishi, o una nave de piedra. Es un excelente ejemplo de la época Edo (1603-1867) y fue diseñado por Jozan Ishikawa. Delante del Hondo, divisamos una única piedra en forma de linterna en el llamado estilo del Renge-ji. Se dice que muchos maestros de té en la era de Edo le tenían un gran cariño por su diseño peculiar.

El Hondo está construido bajo la influencia del estilo característico de la secta Obaku, que es una de las sectas zen. Como características notables se pueden ver, por ejemplo, un barril-piedra en la forma de un modelo de tambor japonés o detalles decorativos del techo hecho de un solo tablero de madera. En el techo había un dragón pintado por Kano Tanya, pero en la actualidad es una pintura restaurada por Nishimura Kocho. La imagen principal de este templo es la de Shaka Nyorai.

Las rocas y el musgo del jardín, junto con los árboles y arbustos individuales encontrados a un lado del edificio, se combinan para hacer de Renge-ji un lugar tranquilo, de gran simplicidad, donde abunda la paz y el equilibrio.

1 comentario:

sebAguilar dijo...

Están buenísimas las fotos! Parece que la practica se esta notando.
Creo que podrías comprimir menos las fotos. Las conexiones de velocidad promedio no creo que les afecte.
Un abrazo, SebA