miércoles, 9 de diciembre de 2009

La rana de Demachiyanagi


Caminando por las calles de Kyoto, en las proximidades de la estación Demachiyanagi, línea Keihan, me encontré una pequeña rana en la cerca del jardín de una casa. Mi sorpresa fue mayor al ver que se dejaba fotografiar tranquilamente por mi cámara compacta. Creo que se debía a que estaba presa del frío otoñal y tratando de calentarse con los pálidos y tenues rayos de sol de ese mediodía. Me recordó un cuento que leí en Kyoto Visitor's Guide y les dejo a todos los fanáticos ranófilos.


A través de los ojos de una Rana

Hace mucho, mucho tiempo vivía una rana en la capital, Kyoto. Un día, después de oír por casualidad que “Kyoto está en un lugar excelente y es una ciudad muy hermosa, pero la ciudad grande de Osaka es donde está toda la acción”, la rana de Kyoto decidió entonces ir de viaje a Osaka para ver por ella misma.

Había también una rana que vivía en Osaka. Un día, esta rana oyó en alguna parte que “aunque Osaka es grande y excitante, la capital de Kyoto es más elegante y se rumorea que es bonita”, entonces ella también se marchó para ver Kyoto. Entre las dos ciudades de Kyoto y Osaka había una montaña muy alta.

La rana de Kyoto subió a la montaña desde el Norte, y la rana de Osaka ascendió desde el Sur. Entonces, en la misma cima de la montaña, las dos ranas se golpearon accidentalmente a la derecha entre sí. Ambas se posaban en lo alto de sus patas traseras y se asomaban para ver las ciudades lejanas desde la cima.

Allí mismo, las dos ranas decidieron que “realmente no vale la pena y no hay necesidad de ir tan lejos, después de todo” y se devolvieron a casa por los mismos senderos por donde habían venido.

Esta historia, simplemente sirve para demostrar que desde el punto de vista superior o desde el mirador más alto, a través de los ojos de una rana todo lo visible aparece claramente.

3 comentarios:

Euroactiva dijo...

Hola, queria invitarte a que agregues tu blog a planetachileno.cl
es un directorio de webs y nos gustaría que estuvieras.
saludos

Diego

Anónimo dijo...

El cuento está incompleto: cuando las ranas están en lo alto de la montaña, y al tener los ojos en lo alto de la cabeza, lo que hacen no es sino ver en realidad la ciudad desde la que vienen creyendo que es la que quieren ir a visitar; al ver las dos la ciudad de origen exclaman que la ciudad de sus sueños es igual que la suya, y al no augurar nada nuevo, se vuelven cada una a su casa.

Anónimo dijo...

es la mayor maravilla que e leído nunca, aunque no mea gustado nada xd