Caminando con Aurelio Asiain por Shijo, en Kyoto, le comenté que había visitado en Otsu el estanque, en el templo Iwamadera, donde Matsuo Basho había compuesto su famoso haiku de la rana que se zambulle en el agua. Me miró incrédulo y me dijo que era imposible, pues ese estanque está en Tokio. Así que me puse a investigar y a consultar a amigos japoneses y españoles expertos en cultura nipona. La sorpresa es grande, pues la controversia es un tema candente, incluso para las empresas turísticas.
Mi amigo Hiroshi dice que es un tema clásico: ¿Dónde está la laguna antigua o el estanque? Para él no hay una respuesta definitiva a esta pregunta. Hay muchas opiniones encontradas e investigaciones históricas. Según él no hay ningún lugar concreto, sino imaginario en el pensamiento del maestro Basho. Hay razones bastantes confiables. Por ejemplo, mucho antes de que Basho compusiera este famoso Haiku, un discípulo que se llamaba Kikaku escribió un Haiku que dice: “YAMABUKI YA KAWAZU TOBIKOMU MIZU NO OTO” (YAMABUKI es un arbusto que lleva flores amarillas y tiene un significado particular en el mundo del Haiku) al mismo Kikaku no le gustó esta pieza. Sin embargo, su maestro Basho le pidió permiso para revisarlo y publicarlo en su nombre. Cambió la primera parte (“Kaminoku”) poniendo “FURUIKE YA” en lugar de “YAMABUKI YA” del original de su discípulo.
Este episodio significaría que el famoso Haiku de Basho no sería su producto original, en otras palabras, no es una obra producida ante el lugar concreto o la escena real.
Hay variadas discusiones y teorías sobre el lugar de FURUIKE. Algunas verosímiles:
1. El Templo IWAMA de OTSU el que visité y encontré el monumento que lleva el mismo Haiku. Por qué “verosímil”, porque después de su viaje de OKUNO-HOSOMICHI, Basho se alojó más de 4 meses aquí cerca del templo IWAMA.
2. En Tokio también hay lugares bien conocidos que figuran como inspiradores del famoso Haiku. Otra versión, dice que hubo una reunión del grupo de Basho en el barrio de FUKAGAWA en Tokio y allí produjeron varios Haikus. Basho presentó una vez solo la última parte (“Shimonoku”) KAWAZU TOBIKOMU MIZU NO OTO y su discípulo Kikaku añadió la parte primera “FURUIKE YA”. El lugar en particular sería el templo RINSENJI donde Basho gozaba de la amistad del bonzo de alto rango.
Dicen, también, que a Basho le gustaba mucho el Soba (tallarín japonés). Por lo tanto, frecuentaba las tiendas locales de Soba en Tokio. Y en una de ellas Basho, con un “poquito” de Sake, produjo esta obra.
Otros dicen que el Estanque era de su discípulo Kikaku donde artificialmente cultivaban peces. También en Tokio. Por eso muchos creen que esta obra nació en Tokio.
Transcribo lo que me escribió mi amigo Justino en respuesta a la pregunta: El estanque de Basho, doko desu ka?: “Me pides, creo, una cosa imposible. Hay innumerables estanques que se precian de ser el que inspiró a Basho. Como las reliquias de la Vera-cruz, o las llaves de la casa de la Virgen....
Lo que si parece ser cierto es que Basho tenía 43 años cuando lo leyó, que era el mes de marzo (las ranas empiezan a salir) y que estaba en Edo, el actual Tokio. Había reunido en su casa a un grupo de discípulos y ese día fijaron el tema de la "rana" para hacer Haikus que leía uno y seguía otro con el tema, de forma concatenada. Era la costumbre que tenían.
Cuando llego el turno del Maestro, Basho no se fijó en la "rana" en sí, en la cosa, sino que tuvo la inspiración genial de describir el “ruido” de la rana al saltar al agua.
Sobre la charca: algunos dicen que Basho había estado antes en casa de un discípulo llamado Fujisaemon, que tenía un jardín y una charca. Otros dicen que delante de la choza donde se hospedaba o vivía (temporalmente) Basho había una charca, e incluso hay fotos de esa charca.... En fin, otros dicen que cerca de su casa natal de Ueno hay otra charca y actualmente allí hay un letrero que dice que aquí se inspiró Basho...
La conclusión te la dejo a tu libre elección o sentimiento”.
Mi amigo Hiroshi dice que es un tema clásico: ¿Dónde está la laguna antigua o el estanque? Para él no hay una respuesta definitiva a esta pregunta. Hay muchas opiniones encontradas e investigaciones históricas. Según él no hay ningún lugar concreto, sino imaginario en el pensamiento del maestro Basho. Hay razones bastantes confiables. Por ejemplo, mucho antes de que Basho compusiera este famoso Haiku, un discípulo que se llamaba Kikaku escribió un Haiku que dice: “YAMABUKI YA KAWAZU TOBIKOMU MIZU NO OTO” (YAMABUKI es un arbusto que lleva flores amarillas y tiene un significado particular en el mundo del Haiku) al mismo Kikaku no le gustó esta pieza. Sin embargo, su maestro Basho le pidió permiso para revisarlo y publicarlo en su nombre. Cambió la primera parte (“Kaminoku”) poniendo “FURUIKE YA” en lugar de “YAMABUKI YA” del original de su discípulo.Este episodio significaría que el famoso Haiku de Basho no sería su producto original, en otras palabras, no es una obra producida ante el lugar concreto o la escena real.
Hay variadas discusiones y teorías sobre el lugar de FURUIKE. Algunas verosímiles:
1. El Templo IWAMA de OTSU el que visité y encontré el monumento que lleva el mismo Haiku. Por qué “verosímil”, porque después de su viaje de OKUNO-HOSOMICHI, Basho se alojó más de 4 meses aquí cerca del templo IWAMA.
2. En Tokio también hay lugares bien conocidos que figuran como inspiradores del famoso Haiku. Otra versión, dice que hubo una reunión del grupo de Basho en el barrio de FUKAGAWA en Tokio y allí produjeron varios Haikus. Basho presentó una vez solo la última parte (“Shimonoku”) KAWAZU TOBIKOMU MIZU NO OTO y su discípulo Kikaku añadió la parte primera “FURUIKE YA”. El lugar en particular sería el templo RINSENJI donde Basho gozaba de la amistad del bonzo de alto rango.Dicen, también, que a Basho le gustaba mucho el Soba (tallarín japonés). Por lo tanto, frecuentaba las tiendas locales de Soba en Tokio. Y en una de ellas Basho, con un “poquito” de Sake, produjo esta obra.
Otros dicen que el Estanque era de su discípulo Kikaku donde artificialmente cultivaban peces. También en Tokio. Por eso muchos creen que esta obra nació en Tokio.
Transcribo lo que me escribió mi amigo Justino en respuesta a la pregunta: El estanque de Basho, doko desu ka?: “Me pides, creo, una cosa imposible. Hay innumerables estanques que se precian de ser el que inspiró a Basho. Como las reliquias de la Vera-cruz, o las llaves de la casa de la Virgen....Lo que si parece ser cierto es que Basho tenía 43 años cuando lo leyó, que era el mes de marzo (las ranas empiezan a salir) y que estaba en Edo, el actual Tokio. Había reunido en su casa a un grupo de discípulos y ese día fijaron el tema de la "rana" para hacer Haikus que leía uno y seguía otro con el tema, de forma concatenada. Era la costumbre que tenían.
Cuando llego el turno del Maestro, Basho no se fijó en la "rana" en sí, en la cosa, sino que tuvo la inspiración genial de describir el “ruido” de la rana al saltar al agua.
Sobre la charca: algunos dicen que Basho había estado antes en casa de un discípulo llamado Fujisaemon, que tenía un jardín y una charca. Otros dicen que delante de la choza donde se hospedaba o vivía (temporalmente) Basho había una charca, e incluso hay fotos de esa charca.... En fin, otros dicen que cerca de su casa natal de Ueno hay otra charca y actualmente allí hay un letrero que dice que aquí se inspiró Basho...
La conclusión te la dejo a tu libre elección o sentimiento”.
Fuimos invitados a la ceremonia típica de fin de año para elaborar mochi. Nuestra amiga Tamami y su familia todos los años, el 30 de diciembre, se juntan con los amigos y realizan esta fiesta tradicional. Así que muy temprano en la mañana con nuestro amigo Armando nos encontramos en Abiko y partimos a participar en tan especial evento. El Mochi (餅) es un pastelito de arroz japonés hecho de arroz glutinoso molido en una pasta y después moldeado.
Tradicionalmente, en Japón se hace en una ceremonia llamada mochitsuki. Aunque se come todo el año, el mochi es comida típica para el año nuevo japonés, cuando es más común su consumo. También es usado para hacer ofrendas a los dioses en los santuarios shintoistas; por ejemplo, en Fushimi inari.
A la mañana siguiente se hierve en una olla especial llamada kama hasta que queda muy pegajoso y entonces es cuando empieza el ritual más llamativo y espectacular: se coloca el arroz pegajoso en un gran mortero de piedra (usu) y entre dos personas se realiza el proceso de golpear con una enorme maza de madera (kine) mientras la otra lo voltea entre los intervalos de un golpe a otro.
Este proceso es muy complicado, pues el arroz esta cada vez más pegajoso, y además requiere mucha fuerza (para golpear), mucha rapidez (para voltear la masa) y mucha atención y sincronización (para que no salga nadie herido o que no se generen astillas que se mezclen con el arroz). Es una labor muy dura, por eso cuando se realiza, grupos de personas se turnan para su elaboración, hasta que la masa alcanza la textura adecuada, y entonces se va separando la masa en porciones (como bolitas) y se elaboran los derivados de mochi que se deseen conseguir.
Hay que tener cuidado de masticar bien el mochi, ya que es muy fácil atragantarse y cada año, en enero, los medios de comunicación dan la noticia de varios muertos por esta causa, principalmente personas de avanzada edad.
Abundan las anécdotas jugosas o significativas tratadas con una indulgente ironía -antológicas algunas como la del famoso Dr. Tadanobu Tsunoda, para quien el cerebro japonés procesa sonidos y palabras de forma diferente al cerebro occidental-, que a menudo dan pie a reflexiones o divagaciones críticas acerca de la evolución histórica y política del país del sol naciente en las que Javier Martínez opina sin cortapisas, con absoluta libertad, incluso con un sesgo de crítica, sobre acontecimientos y sobre personajes importantes de la historia y cultura japonesa: El siglo ibérico con la llegada de Francisco Javier; el shogun Iemitsu y su sakoku o país cerrado; la educación del emperador Meiji; la guerra civil; la Restauración; desde el feudalismo a la modernidad; las dos religiones Shinto y Budismo; los conflictos con China y Corea; la doctrina del Kokutai, un nuevo nacionalismo; la derrota y la ocupación; el desarrollo después de la Segunda Guerra Mundial...


En este sentido, un cosmopolita no es solo representado como ciudadano capaz de adoptar cualquier patria y como mera experiencia personal, sino que el cosmopolitismo interesa en tanto apertura de fronteras culturales y como conversión de ese factor histórico social en escritura: “Preguntado que de dónde era, respondía: Cosmopolita”
Perros calientes. Alberto Silva, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2008. 76 págs.