viernes, 30 de enero de 2009

!Sakana! en Nanba

¡Sakana! ¡Sakana! escuché gritar a unos niños en la estación de Nanba en Osaka. Y claro cerca de la salida 1, al lado de las máquinas recolectoras de los boletos, están ubicados dos acuarios de tamaño mediano. Son dos estanques con varios peces de colores. Así que no es raro escuchar los gritos de sorpresa de los niños ¡Pescados! ¡pescados!. Debemos reconocer que es una vista que recrea y alegra o relaja después de un viaje a lo mejor agotados por la jornada laboral. Este detalle de poner algo que recree la vista está presente en casi todas las estaciones de trenes en Kansai. Les dejo unas fotos de muestra.

miércoles, 14 de enero de 2009

El estanque doko desu ka?

El estanque de Bashō (II)
En la investigación acerca del estanque del famoso haiku de Bashō, Aurelio Asiain me envió un email con datos que confirmarían la teoría de que el susodicho estanque está en Tokio:
“Van copias de las páginas correspondientes de Basho and His Interpreters: Selected Hokku with Commentary de Makoto Ueda, que recopila lo que los comentaristas japoneses han escrito sobre Bashō y donde se dice que ese haiku lo hizo Bashō "at his riverside hut in the north of Edo".
http://www.librarything.com/work/81658
http://en.wikipedia.org/wiki/Makoto_Ueda_(poetry_critic)”.

Me interesa en esta nota reproducir un texto, que confirmaría dicha ubicación, recogido en el extraordinario libro de Carlos Rubio, publicado por Cátedra.

“CAPITULO 8
Matsuo Bashō: poesía para todos

1. LA RANA DE BASHŌ

Furuike ya/ kawazu tobikomu/ mizu no oto.

Compuesto en 1686, este poema probablemente sea la pieza más conocida de la literatura japonesa en Occidente. Se le considera arquetipo del haiku o jaiku, «la poesía de la intuición», como la llama R. H. Blyth, su gran intérprete en Occidente, (...)

Por hallarnos ante uno de los poemas más característicos de Bashō, y porque sin duda ayudará a entender la génesis de su arte y el ambiente que rodeaba a su autor, vamos a recordar las circunstancias en que se compuso, tal como nos han sido relatadas por Kagami Shikō, uno de sus discípulos:

Se dice que Butchō, maestro zen de Bashō, de camino hacia el templo de Chōkeiji de Fukugawa, cerca de Edo, fue a visitar un día al poeta en compañía de Rokusō Gohei. Este último, al entrar en la ermita de Bashō, exclamó:
-¿Cuál es el camino de la Ley de Buda en este jardín tranquilo, con sus árboles y hierbas? Bashō respondió:
-Las grandes hojas son grandes, las pequeñas son pequeñas. Butchō, que entraba entonces, dijo: -Últimamente, ¿a qué lugar has llegado?
Bashō contestó así:
-Pasada ya la lluvia, el musgo verde está en su frescor. Butchō volvió a preguntar:
-¿Cuál es la Ley de Buda, antes de que el musgo verde brotara? En este momento, oyendo el sonido de una rana que saltaba hacia el agua, Bashō exclamó:
-Al saltar una rana, ruido de agua (Kawazu tobikomu, mizu no oto).
Butchō se admiró de esta respuesta, considerándola como una prueba del estado de iluminación de Bashō. Entonces Sanpū (discípulo de Bashō) felicitó respetuosamente a su maestro por haber compuesto este verso, reconocido por Butchō, que añadía al arte, la gloria de la religión. Ransetsu (otro discípulo de Bashō, también presente) dijo:
-Esta frase del sonido del agua puede decirse que representa plenamente el significado del haiku; con todo, falta la primera parte del verso. Por favor, completadlo.
Bashō respondió:
-También yo he estado pensando sobre ello, pero me gustaría oír vuestras opiniones primero, y después decidiré.
Varios de sus discípulos lo intentaron, Sanpū sugirió para el primer verso (cinco sílabas): -Yoiyami ya (Tinieblas de crepúsculo)... Ransetsu: -Sabishisa ni (En la soledad)... Y Kikaku: -Yamabuki ya (La amarilla rosa de la montaña)...
Bashō, considerando todo esto, dijo:
-Todos y cada uno de vosotros habéis expresado en vuestro primer verso un aspecto del asunto, y habéis compuesto un verso que sobrepasa lo ordinario. Especialmente el de Kikaku es brillante y enérgico. Sin embargo, apartándome del estilo convencional, voy a componerlo así esta tarde:
-Furuike ya, kawazu tobikomu, mizu no oto (El viejo estanque. Al saltar una rana, ruido del agua).
A todos sobrecogió una profunda admiración. En estos versos, el ojo del haiku se abre plenamente. Mueve al cielo y a la tierra y a todos los dioses y demonios que los habitan a la admiración. Este es en realidad el camino de Shikishima, igual a la creación de un Buda. El Dharani de Hitomaru, la alabanza de Saigyō ante la llegada de Buda, están contenidos en estas diecisiete sílabas (3)”.

(3) Recogido por F. Rodríguez-Izquierdo en El haiku..., ob. cit., págs. 78-79, cuyo relato seguimos. También en D. Keene, World..., ob. cit., págs. 88-89.

Nota: Este texto corresponde a las páginas 531-533, del libro de Carlos Rubio; Claves y textos de la literatura japonesa. Una introducción. Ediciones Cátedra, Madrid, 2007. 715 págs.

lunes, 12 de enero de 2009

Afiches de año nuevo en Hirakata

Las fiestas de fin de año en Japón, las celebraciones más importantes y familiares, se prolongan durante los cuatro o cinco primeros días de enero (shogatsu). En estos días cierran casi todos los negocio, generalmente del 1 al 5 de enero, pero en todos los locales colocan unos afiches o poster muy llamativos con un mensaje deseando feliz año nuevo. Principalmente encabezados por cuatro kanjis 謹賀新年 kigashinnen (Mis más sinceras felicitaciones por el año nuevo) y con frases que agradecen a los clientes por comprar o consumir o por la preferencia del respectivo negocio. Además, se les avisa desde y hasta cuando estará cerrado el local. La diferencia en los diseños o motivos tiene que ver con el producto o el tipo de tienda, por ejemplo, comida, ropa, electrónicos, o restaurantes, etc.
Caminando desde mi departamento hasta la estación de Hirakata fui fotografiando los afiches, que eran muy variados y coloridos, aquí va una muestra:

viernes, 9 de enero de 2009

¿Dónde está el estanque de Basho?

Caminando con Aurelio Asiain por Shijo, en Kyoto, le comenté que había visitado en Otsu el estanque, en el templo Iwamadera, donde Matsuo Basho había compuesto su famoso haiku de la rana que se zambulle en el agua. Me miró incrédulo y me dijo que era imposible, pues ese estanque está en Tokio. Así que me puse a investigar y a consultar a amigos japoneses y españoles expertos en cultura nipona. La sorpresa es grande, pues la controversia es un tema candente, incluso para las empresas turísticas. Mi amigo Hiroshi dice que es un tema clásico: ¿Dónde está la laguna antigua o el estanque? Para él no hay una respuesta definitiva a esta pregunta. Hay muchas opiniones encontradas e investigaciones históricas. Según él no hay ningún lugar concreto, sino imaginario en el pensamiento del maestro Basho. Hay razones bastantes confiables. Por ejemplo, mucho antes de que Basho compusiera este famoso Haiku, un discípulo que se llamaba Kikaku escribió un Haiku que dice: “YAMABUKI YA KAWAZU TOBIKOMU MIZU NO OTO” (YAMABUKI es un arbusto que lleva flores amarillas y tiene un significado particular en el mundo del Haiku) al mismo Kikaku no le gustó esta pieza. Sin embargo, su maestro Basho le pidió permiso para revisarlo y publicarlo en su nombre. Cambió la primera parte (“Kaminoku”) poniendo “FURUIKE YA” en lugar de “YAMABUKI YA” del original de su discípulo.
Este episodio significaría que el famoso Haiku de Basho no sería su producto original, en otras palabras, no es una obra producida ante el lugar concreto o la escena real.
Hay variadas discusiones y teorías sobre el lugar de FURUIKE. Algunas verosímiles:
1. El Templo IWAMA de OTSU el que visité y encontré el monumento que lleva el mismo Haiku. Por qué “verosímil”, porque después de su viaje de OKUNO-HOSOMICHI, Basho se alojó más de 4 meses aquí cerca del templo IWAMA.2. En Tokio también hay lugares bien conocidos que figuran como inspiradores del famoso Haiku. Otra versión, dice que hubo una reunión del grupo de Basho en el barrio de FUKAGAWA en Tokio y allí produjeron varios Haikus. Basho presentó una vez solo la última parte (“Shimonoku”) KAWAZU TOBIKOMU MIZU NO OTO y su discípulo Kikaku añadió la parte primera “FURUIKE YA”. El lugar en particular sería el templo RINSENJI donde Basho gozaba de la amistad del bonzo de alto rango.
Dicen, también, que a Basho le gustaba mucho el Soba (tallarín japonés). Por lo tanto, frecuentaba las tiendas locales de Soba en Tokio. Y en una de ellas Basho, con un “poquito” de Sake, produjo esta obra.
Otros dicen que el Estanque era de su discípulo Kikaku donde artificialmente cultivaban peces. También en Tokio. Por eso muchos creen que esta obra nació en Tokio. Transcribo lo que me escribió mi amigo Justino en respuesta a la pregunta: El estanque de Basho, doko desu ka?: “Me pides, creo, una cosa imposible. Hay innumerables estanques que se precian de ser el que inspiró a Basho. Como las reliquias de la Vera-cruz, o las llaves de la casa de la Virgen....
Lo que si parece ser cierto es que Basho tenía 43 años cuando lo leyó, que era el mes de marzo (las ranas empiezan a salir) y que estaba en Edo, el actual Tokio. Había reunido en su casa a un grupo de discípulos y ese día fijaron el tema de la "rana" para hacer Haikus que leía uno y seguía otro con el tema, de forma concatenada. Era la costumbre que tenían.
Cuando llego el turno del Maestro, Basho no se fijó en la "rana" en sí, en la cosa, sino que tuvo la inspiración genial de describir el “ruido” de la rana al saltar al agua.
Sobre la charca: algunos dicen que Basho había estado antes en casa de un discípulo llamado Fujisaemon, que tenía un jardín y una charca. Otros dicen que delante de la choza donde se hospedaba o vivía (temporalmente) Basho había una charca, e incluso hay fotos de esa charca.... En fin, otros dicen que cerca de su casa natal de Ueno hay otra charca y actualmente allí hay un letrero que dice que aquí se inspiró Basho...
La conclusión te la dejo a tu libre elección o sentimiento”.

miércoles, 31 de diciembre de 2008

La fiesta del Mochi

Fuimos invitados a la ceremonia típica de fin de año para elaborar mochi. Nuestra amiga Tamami y su familia todos los años, el 30 de diciembre, se juntan con los amigos y realizan esta fiesta tradicional. Así que muy temprano en la mañana con nuestro amigo Armando nos encontramos en Abiko y partimos a participar en tan especial evento. El Mochi (餅) es un pastelito de arroz japonés hecho de arroz glutinoso molido en una pasta y después moldeado.Tradicionalmente, en Japón se hace en una ceremonia llamada mochitsuki. Aunque se come todo el año, el mochi es comida típica para el año nuevo japonés, cuando es más común su consumo. También es usado para hacer ofrendas a los dioses en los santuarios shintoistas; por ejemplo, en Fushimi inari.
El proceso comienza el día anterior, con la limpieza del mochigome (arroz pulido glutinoso) que se deja en remojo durante toda la noche.A la mañana siguiente se hierve en una olla especial llamada kama hasta que queda muy pegajoso y entonces es cuando empieza el ritual más llamativo y espectacular: se coloca el arroz pegajoso en un gran mortero de piedra (usu) y entre dos personas se realiza el proceso de golpear con una enorme maza de madera (kine) mientras la otra lo voltea entre los intervalos de un golpe a otro. Este proceso es muy complicado, pues el arroz esta cada vez más pegajoso, y además requiere mucha fuerza (para golpear), mucha rapidez (para voltear la masa) y mucha atención y sincronización (para que no salga nadie herido o que no se generen astillas que se mezclen con el arroz). Es una labor muy dura, por eso cuando se realiza, grupos de personas se turnan para su elaboración, hasta que la masa alcanza la textura adecuada, y entonces se va separando la masa en porciones (como bolitas) y se elaboran los derivados de mochi que se deseen conseguir.
Luego estos se añaden al zenzai, una sopa de judías rojas dulces que se reparte muy caliente entre los asistentes, pues no debemos olvidar que en esta época del año hace mucho frío.Hay que tener cuidado de masticar bien el mochi, ya que es muy fácil atragantarse y cada año, en enero, los medios de comunicación dan la noticia de varios muertos por esta causa, principalmente personas de avanzada edad.
Nota: Escribí esta crónica con los datos publicados por Jordi Juste en El Periódico en 2007. http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=464404&idseccio_PK=1007&h=

martes, 23 de diciembre de 2008

Japón. De la katana al manga

En Japón. De la katana al manga, nos encontramos ante un mosaico de impresiones, escenas y anécdotas que, ateniéndose al orden cronológico, en su conjunto nos ofrecen una amplia imagen de la vida política y cultural japonesa desde la época del aislamiento aproximadamente 1600 hasta nuestros días. Abundan las anécdotas jugosas o significativas tratadas con una indulgente ironía -antológicas algunas como la del famoso Dr. Tadanobu Tsunoda, para quien el cerebro japonés procesa sonidos y palabras de forma diferente al cerebro occidental-, que a menudo dan pie a reflexiones o divagaciones críticas acerca de la evolución histórica y política del país del sol naciente en las que Javier Martínez opina sin cortapisas, con absoluta libertad, incluso con un sesgo de crítica, sobre acontecimientos y sobre personajes importantes de la historia y cultura japonesa: El siglo ibérico con la llegada de Francisco Javier; el shogun Iemitsu y su sakoku o país cerrado; la educación del emperador Meiji; la guerra civil; la Restauración; desde el feudalismo a la modernidad; las dos religiones Shinto y Budismo; los conflictos con China y Corea; la doctrina del Kokutai, un nuevo nacionalismo; la derrota y la ocupación; el desarrollo después de la Segunda Guerra Mundial...
El estudio de Martínez propone no tanto un trabajo de investigación cuanto una síntesis, razonable y pertinente, de lo analizado durante décadas por estudiosos de los varios campos de la historia del arte, la literatura, la religión y la historia política de Japón. Pero, sobre todo ello, este libro tiene un aporte principal que sobrepasa el interés particular por la mera anécdota: enseña la extraordinaria densidad de la cultura y la tradición japonesa, la ligazón inextricable entre las manifestaciones religiosas, el culto popular, la historia, la iconografía, la literatura; la simbiosis entre la cultura religiosa y la política, y la necesidad de integrar históricamente todas estas disciplinas para comprender el pasado remoto e inmediato de un país. Es en este sentido, que Javier Martínez se pregunta: ¿Es Japón un país único?
En mi opinión, esa fascinación que nos producen los japoneses, por ser tan distintos, a nosotros los occidentales, es confirmada por una variada literatura, por ejemplo: Viaje al Japón, Rudyard Kypling; En el país de los dioses, Lafcadio Hearn; La espada y el crisantemo, Ruth Benedict; Japón en otoño, Pierre Loti; Japón: la estrategia de lo invisible, Michel Random. Para el sociólogo y antropólogo Renato Ortiz aunque existe una tendencia que sobrevalora la dimensión tradicional de la sociedad japonesa y que nos impide pensar su modernidad, en el contexto de la modernidad-mundo, no hay ni Oriente ni Occidente, es un fenómeno que traspasa los límites de las fronteras nacionales. De este modo, los japoneses son parte de un “nosotros”, problemático, contradictorio, que revela la expansión a nivel global de representaciones culturales.
Los estudios de Japón. De la katana al manga combinan la atenta lectura de los textos y sus contextos y el documentado aparato bibliográfico con la amenidad de una obra divulgativa, lejos de esa altanera erudición con que a veces nos atragantan los sabios investigadores de los estudios culturales. No se trata, por lo tanto, de una obra reservada sólo a especialistas, también el lector interesado por Japón y su cultura encontrará en estas páginas un espléndido panorama de personajes y eventos, ameno, de lectura fácil, escrito con gran rigor y con una sólida base documental.

Javier Martínez Herrero, nació en Soria en 1948. Realizó estudios de Filosofía y Letras en las universidades de Zaragoza y Poitiers, Francia. Su interés por el Extremo Oriente le llevó a Japón en 1971, país en el que reside desde entonces, dedicado al estudio de la cultura y sociedad japonesas. Compagina esta labor con la enseñanza en el Departamento de Estudios Hispánicos de la Universidad de Estudios Extranjeros de Kyoto.
Javier Martínez Herrero. Japón. De la katana al manga, Shinden Ediciones, 2008. 352 págs.

sábado, 6 de diciembre de 2008

El Tanuki

La foto de la semana (01 al 07 de diciembre)

Un tanuki en el jardín

Desde la terraza de mi departamento logré fotografiar este ejemplar de Tanuki. Fue una ardua tarea, porque se escondía en los arbustos del jardín de la Universidad de Kansai Gaidai. Pero finalmente logré atraparlo con mi disparo. Este animal es parte importante del folklore y la mitología japonesa, uno de los países de donde es originario. Su papel es similar al del zorro en ésta y otras muchas mitologías. En muchos cuentos tradicionales aparece como un animal-espíritu travieso que tiene la habilidad de cambiar de forma y adoptar apariencia humana. Bajo su disfraz comete travesuras y bromas que pueden llegar a tener graves consecuencias.